domingo 25 de octubre de 2009

LXXXVII (Para vaciarte)


¿En cuántas concavidades ha estado tu miembro, como no en la mía? ¿En cuántos jardines, por hablar de la espesura de los vientres y su revés, has dejado tu simiente? Y yo, que quiero florecer, no recibo el abono de tu lluvia, para inundar mi barba, tupir mi pecho de rosas blancas y de mi cóccix exhalar el aire de la vida.


Maldecidos el agua y los pañuelos, las camas de una noche, los cuerpos arropados con tu cobijo que se enfría con la mañana inminente. Se han extinguido dos estrellas corriendo por el cielo oscuro; si alcanzaron mis ruegos, mañana, domingo por la tarde, seré papel, para vaciarte y luego, siendo hombre otra vez, comerlo.

martes 13 de octubre de 2009

Día de Stulti

Hoy es el día, de stulti, él dirá lo que quiera, que son las escaleras las que conducen al cielo y bla bla bla, pero yo digo que él es quién las pone para que cualquiera las subamos.
Él lo pidió. Por eso, a falta de otra fotografía a la mano en la que aparezcan escaleras más explícitas, en honor del Stairs Day, pongo -aprovechando la ocación- una fotografía de mi hermanito querido al que tiengo más de un año sin ver. Anda por las Canadás el muy cabrón. Y yo, junto a esas escaleras que hay detrás, lo extraño mucho.
Buen día Stulti.
Abrazos Hermano.

jueves 8 de octubre de 2009

No he recortado mi vello púbico.

Últimamente en las películas de pornografía se aprecia que no lo recortan, y eso me parece muy sensual. Es grato mirarse en el espejo desnudo, a pesar de que la figura que regresa el cristal opaco no sea la de uno de esos actores que poco se esfuerzan en parecer jardineros o fontaneros. Y que sin embargo realizan el papel a la mar de bien. Cuando se trata, claro, de actuar las fantasías que más de alguno tiene con algo de eso. Además de que casi a nadie se le presenta la oportunidad de estar en casa esperando el servicio a domicilio para alguna reparación del hogar. Eso se da mucho con las amas de casa, pero en este país y con estos sueldos difícilmente se puede esperar que el llegado tenga el tiempo y, sobretodo, el cuerpo que muestran los filmes.

Si se me diera a escoger entre un jardinero, un eléctrico, un fontanero y un vendedor de enciclopedias yo escogería a los cuatro.

Jardinero.- Le muestro el jardín trasero haciéndolo pasar por el interior de la casa y no por el pasillo de servicio, para que se sienta en confianza. Le explico lo que hay que hacer y le advierto que estaré en la recámara. Que si gusta agua la puede tomar del frigorífico (para beber, por supuesto). Y que, posiblemente, debido al calor, me dé un baño.

Eléctrico.- Más sencillo todavía. Probablemente la falla esté en la sala o en la cocina, donde más artefactos eléctricos pueden ser sensibles a las descargas eléctricas. Le sugiero que después de revisar la instalación corrobore que todos los interruptores de la casa están en perfectas condiciones. Que mientras él trabaja yo me daré un baño. Ojalá no tenga manías de tomar lo ajeno y me desilusione.

Fontanero.- Si no es la cocina, es el baño de la recámara. Mira cómo ando, no he podido terminar de desnudarme y bañarme, pero si no es problema lo puedo hacer, si no interfiere con tu trabajo. Si es necesario que cierres la válvula principal, no importa. Yo estaré esperando semidesnudo. Es que hace mucho calor.

Pintor.- Ya sé que era un vendedor, pero a ése no le puedo decir que me venda mientras me baño, aunque podríamos sentarnos muy juntos en el love sit, como sea lo cambiamos por alguna reparación en muro o techo. Ojalá tenga escalera. Y ojalá venga sólo. Se trata de una fantasía, de modo que deberá venir sólo y en mangas de camisa. Ya subido en la escalera le diré que mientras él trabaja yo estaré en la recámara dándome un baño. Que me gustaría que revisara toda la losa a fin de identificar si tengo manchas por goteras.

Todos.- Uno por uno, claro. Estoy en la recámara (para el fontanero no hubo necesidad no quedarme sin la ducha), Me he dado un baño lo más aprisa posible. Sin descuidar la limpieza de los punto vulnerables. Me anudo una toalla a la cintura y me alboroto el cabello. Salgo a inspeccionar el avance. Para entonces algún reporte se habrá elaborado. Ya sea eléctrico, fontanero o pintor, recorreré a su lado las observaciones que me haga. Debajo de mi toalla se aprecia un bultito que al poco crece, aunque lo oculto. O más bien hago como que oculto pero consigo que su mirada advierta un poco de lo que me pasa. Es normal, los dos lo sabemos, sin cosas que pasan sin sentido. Aunque en este caso todo tiene sentido. Con excepción del jardinero, los otros tres pasan a mi habitación. Uno cada día diferente, eso es obvio. Mientras me sigue hablando yo me dirijo al tocador y dejo caer mi toalla. Por el espejo observo sus movimientos. Hay un momento, antes de calzarme los calzoncillos, en que desvío mi mirada para que pueda ver a gusto mi espalda y lo que ella conlleva. Y lo hace.

Luego, instintivamente, con la mano en la que no lleva pinzas, brocha o lija, se acomoda el miembro que se despierta debajo de su mezclilla.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Hace un año

Hoy hace un año estaba tendido en una plancha de quirófano, con las piernas anestesiadas, completamente desnudo y bajo una sábana áspera.

-No me vayan a hacer nada -les dije a las doctoras y al anestesiólogo, mientras me tocaba, curioso, el miembro dormido. Era una sensación extraña, tocar algo que es de tu cuerpo y no sentirlo.

-Claro que te haremos, estarás dormido y estás desnudo-. Reímos.

Hace un año Juan T Llamas me dijo: David, deja esa cruz..

Hace un año Thiago me dijo: Debo irme, pero pienso en tí.

Luego de decirle eso a los doctores, el anestesiólogo me pidió que me irguiera un poco. Lo que hizo no lo recuerdo, en ese momento me bloqueé.

9 horas después desperté ya sin el riñón que tanto se negaba a salir, pero salido al fin.

Lo bendije y se fue, literalmente, a la tumba, junto con la persona que lo recibió.

Ni modo.

viernes 11 de septiembre de 2009

¿Otro impuesto?

Felipe Carlderón: Con todo el respeto que me mereces por ser el presidente de México: Vete a la verga y de paso chinga a tu madre.


Por favor vean este video, un poco al menos, no es política, ni nada desagradable como lo de arriba, tuve que editar la entrada del impacto. ¿O exagero?

http://uncura.blogspot.com/

Esta en la entrada del 10 de septiembre. Excelente compilación.

lunes 24 de agosto de 2009

no soy

No soy lo que esperaba. Lo que esperaba yo de mí. No lo soy pero aún tengo tiempo. Hasta que me muera, que puede ser mañana, o en doscientos años. Pero siempre habrá tiempo. Doscientos años no vive un hombre. Y yo soy un hombre, nunca lo había pensado. ¿Qué significa que yo sea un hombre? Pues no soy una mujer, pero tampoco lo hubiera querido. Soy un hombre con veintitantos años, joven, puede ser, pero puede, también, que mañana o pasado muera. Y el año se acaba con los autos que pasan por la avenida, que pasan y no se vuelven a ver o uno nunca lo sabe si los topa de nuevo, porque todos son tan iguales. La gente tiene caras distintas y también se les puede no volver a ver. Yo esperaba de mí lo que nunca esperé de nadie. Que me hiciera feliz, que me diera lo que tenía dentro. La cosa está en sacar lo que nunca se ha metido, y para eso se necesitan más de dos manos y yo, que soy hombre, tengo sólo dos. Y en tres días me puedo morir. Pero aún hay tiempo. De encontrar las manos de un perro, o de un gato o el pico de un perico o el balanceo de un pato. Para sacarme lo que nunca ha entrado. O las manos y las piernas de una mujer, o de un hombre o de un extraterrestre. Para que me sirva de espejo, para saber si lo que ya no espero, porque no lo soy, sino lo que esperaré, porque aún no lo soy, está allí dentro. Para sacárselo a tirones y romperle el pantalón, para ver su llanto escurrir por mis mejillas. Que fea palabra esa de mejillas. Por los cachetes, pues. Otra vez los semáforos en rojo, en pare, en alto. Otra vez cambiaron a verde, a siga, y al antónimo de alto, que no es bajo en este caso. Ni si quiera lo que esperaba era más de lo que soy, sólo diferente. Pero soy joven aunque viejo para agarrar mi poca ropa y largarme del país. Soy joven pero viejo para aprender a tocar el piano. Soy joven, muy joven, para pintar. Muy viejo para sacarle a los volcanes de Atl otra foto de volcán en lienzo. Pero el año se acaba con cohetes, depende de lo que veas, de que si se acaba o empieza. Y siempre se acaba aunque empiece.

martes 18 de agosto de 2009

Amistad

Amistad es conocer los puntos más vulnerables de una persona.
La regla es no tocarlos.

José Luis Cruz.
ago 09